Solo suena en mi mente
sangre, sangre tu sangre
trescientos años de sangre
solo sacio así mi hambre
A veces siento nauseas
de mi propio ser
una vez que fui humano
con un alma que perder
Fui el primero en entrar
a la cámara sellada
de un poblado maldito
de una tierra olvidada
Sólo un solitario ataúd
en mitad de la sala
la inscripción de la caja
que destrocé con mi pala
me advertía de un peligro
que descubrí por mi mismo
cuando levanté la tapa
me enfrente al abismo.
Movió su cara sin rostro
asió mi cuello su mano
en el clavó sus colmillos
y bebió sangre de humano.
Luché con todas mis fuerzas
con el monstruo descarnado
con mi último suspiro
de mortal desesperado
agarré un trozo de caja
golpee con el en su pecho
aulló al sentirse clavado
con la estaca a su lecho.
Quise salir de la cripta
a sus pies caí agotado
note mi cuerpo muriendo
y al tercer mes resucitado.
Sólo sonaba en mi mente
sangre, sangre, tu sangre
trescientos años de sangre
solo sacio así mi hambre.
Ahora soy una sombra
de sonrisa maléfica
de tristeza infinita
de vileza patética
conquistador de doncellas
de vírgenes su violador
todas ellas me amaron
ese instante aterrador.
Su sangre en mi habita
sus vidas sacian mi vida
si vida puede llamarse
esta existencia podrida.
Me enamoré una vez
me enamoré te lo juro
la idolatre mucho tiempo
pero como fruto maduro
callo en brazos de otro
el la dejó en mi cama
amándola hasta la luna
que nunca vio ya mi dama.
Mi sol mi querido sol
trescientos años sin verlo
con mi negro corazón
asesino soy sin serlo
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