Juanito Tragasalivas
La luz de la luna se filtraba por los huecos de cortina y dibujaba contra la pared un mosaico de luces y sombras, amenizados por la calida brisa del mes de agosto. Juanito como siempre dejaba que su imaginación le dictara las formas del mosaico.
- Este es un murciélago, este otro parece un mantel, …
En esas andaba entretenido nuestro Juanito, cuando sonó un grito pequeño tímido casi ahogado pero rápido y agudo de repente Juanito volvió a la realidad las formas de la pared desaparecieron de vista que paso a la ventana, instinvamente e instintivamente Juanito Trago Saliva con ese ruido que le había dado ese mote Tragasalivas, el mote que le había seguido a él y a su nombre desde hacía veinte años más de dos tercios de su vida.
Apartó del todo la cortina y miró a la calle buscando la fuente del grito, Juanito oía a alguien sollozar, susurrar y otra voz ordenaba y gritaba amortiguadamente a los sollozos.
Juanito trago saliva,
- Eh quien anda ahí. Grito Juanito.
Las voces siguieron a su ritmo, una gritaba y mandaba y la otra simplemente sollozaba, hubo un intento de grito ahogado de protesta por parte de la voz sollozante pero fue ahogado por un estampido de choque de carnes y más palabras fuertes. Juanito no entendía lo que las voces decían, pero si se sintió apenado por la voz sollozante, Juanito trago saliva, se dirigió a la puerta, la abrió, bajo las escaleras y salió a la calle. Vio algunas figuras en las ventanas no eran mas que bultos negros al contraluz de la seguridad de su casa, el verano es lo que tiene las ventanas abiertas dejan oir todo lo que pasa en la calle, la tele del vecino de enfrente, las toses de los abuelitos, los llantos de los niños que no duermen por el calor o los ruidos de camas de la parejita del tercero.
Ahí estaba Juanito ya estaba en la calle se orientó con la voz grave e insultante que seguía gritando ahora algo más ahogado como amortiguando sus insultos para que dieran dos veces al mismo, también Juanito oyó otros sonidos amortiguados al ritmo de la voz un par de golpes sonaron.
Los sollozos de la pequeña voz se convirtieron en llantos, Juanito trago saliva, y apretó el paso hacia los golpes. Dobló la esquina antes claro trago saliva con ese ruidillo y vió la escena un tipo por ahora solo una espalda en la sombra, se acercó su paso era silencioso y rapido, llegaba, vio los ojos asustados de la mujer rojos hasta a la luz de la farola hinchados y cuarentones aunque la mujer no llegaría ni a los treinta, morena, sus ojos hinchados y henchidos de lágrimas otra vez miraron a Juanito, a él, a Juanito Tragasalivas, le miró con esperanza y miedo, con esos ojos le pidió que hiciera algo.
- Oye tú –Juanito Tragasalivas nunca fue un orador brillante.- vale ya no.
Se sorprendió Juanito en el tono que salio de su garganta y acabada la frase trago saliva. El tipo se dio la vuelta, miró a Juanito, que no tragó saliva para parecer mas entero.
- Y tú que coño quieres, no ves que estoy con mi mujer. Dejanos ya, eh.
Ella siguió mirando a Juanito, él no, le ignoró.
- Te lo repito déjala en paz y déjanos dormir a todos.
Juanito aprovechó quje no le miraba el tipo para tragar saliva aunque ahogo el ruidito.
- Te estás poniendo pesado, idiota.
Juanito pensó en lo de idiota, el tipo le pareció más pequeño seguro que ella era más fuerte que él. Cuando cabiló esto lo siguiente que vio fue su mano cogiendo el cuello del tipo. Si, el tipo era pequeño su mano le cogía casi todo el cuello sin problema ninguno vio como la mujer se ponía detrás de Juanito que no sintió necesidad de tragar saliva vio el miedo en lo ojos del tipo.
-Vete déjala o llamo a la policia.
Y Juanito le soltó tirándole lejos de él casi con asco mas que desdén. Vio al hombre tragar saliva. Juanito pensó en lo patético que quedaba el ruidito traga salivas y la cara que se te pone con el gesto o por lo menos la que puso el tipo., pensó que el quedaba igual y que tenía que quitarse la puñetera manía.
El tipo seguía retrocediendo mirándolos, cuando vio que Juanito daba un paso adelante cambio de sentido y ya corrió calle abajo. Juanito se dio la vuelta.
- Vente a mi casa llamamos a la policia.
- Vale. Dijo la mujer con voz trémula pero ya sin sollozar.
Como no se decidía Juanito cogió levemente a la mujer del brazo para indicarle el camino. Noto que todavía temblaba. Echo un vistazo al tipo, si todavía corría calle abajo.
- Vamos.
Juanito fue a tragar saliva siempre lo hacía cuando veía una mujer cerca y se ponía nervioso, pero penso en el tipo y contuvo las ganas quizás la primera vez le daría hipo pero no volvería a tragar saliva.
Javi
1/10/2008
miércoles, 3 de diciembre de 2008
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